Hoy me gustaría hablar sobre una de las mayores epidemias que sufre nuestro deporte, el juego lento. Y sí, en mi opinión hay que tomárselo como tal, es una enfermedad contagiosa que está afectando desgraciadamente cada día a un porcentaje más alto de jugadores.

¿Porqué una enfermedad? Porque afecta directamente a la salud de nuestro deporte. A nivel social, económico, a nivel competitivo y sobre todo afecta al disfrute del juego.

¿Qué se considera juego lento?

Como casi todo en la vida, ese es un dato tremendamente subjetivo, pero yo recuerdo con mucho cariño las épocas donde compitiendo tardábamos entre 4 horas y 4 horas y media a lo sumo. ¿qué ha pasado entonces? Hay muchas razones por las que el juego se ha ralentizado. La única objetiva es la mayor longitud de los campos. Y aunque probablemente sea la razón de menos peso o la que menos afecta al ritmo de juego, hay que mencionarla.

La televisión, los entrenadores y las interpretaciones que los jugadores usuarios hacen de ellos, son las causas principales del problema.

Tanto intentar imitar a los jugadores referencia que vemos en la televisión, como intentar aplicar lo que nuestro profesor o psicólogo nos ha dicho en el campo son malas ideas para jugar.

La rutina que deberíamos tener para pegar un golpe, debería ser resumida o estructurada de una manera parecida a:

  1. Análisis del golpe
  2. Decisión del golpe que queremos dar
  3. Sentirlo (swing de prácticas)
  4. 4-boom. 

Y todo eso, debe hacerse en no más de 40 segundos idealmente. Así que el resto de cosas, pensamientos etc que podamos tener durante ese proceso no solo sobran si no que son perjudiciales para el rendimiento.

Cada cosa que hagamos tiene que tener un objetivo concreto, si no lo tiene solo estamos creando espacio para que entren las dudas y, en consecuencia, que no nos comprometamos con el golpe. Así que ponerse detrás de la bola y cerrar los ojos respirando, solo porque lo hace Jason Day, no nos va a ayudar en nada si no tiene un objetivo muy específico.

Las instrucciones recibidas por parte del profesor, mi recomendación sería repetirlas y entrenarlas en el campo de prácticas para luego resumirlas en una sensación muy global aplicable en el campo, pero ese es un tópico en el que nos podríamos recrear largo y tendido.

¿Quienes son los responsables del problema? Los responsables somos todos. Empezando por los jugadores.  Cada uno es responsable de sí mismo, y no deberíamos olvidar que el tiempo estipulado para dar un golpe son 40 segundos. Si todos cumplimos esa premisa, problema solucionado.

En mi opinión todos los demás estamentos que rigen el golf deberían poner más recursos para educar y solucionar el problema. La R&A y la USGA dicen que lo han intentado con las nuevas reglas pero en mi opinión no solo no lo han conseguido, si no que lo han estropeado un poquito más si cabe.

Recientemente volví a jugar el campeonato de Andalucía. Pues bien, la nueva regla de poder putear con la bandera puesta, que tenía cierto sentido para que los putts largos se pudieran tirar sin la asistencia de nadie, se ha convertido en un problema añadido. Bryson De Chambeau, haciendo un flaco favor, declaró que según él y sus estudios, putear con bandera podía ser beneficioso para el jugador. Pues bien me encontré con un jugador noruego empecinado en putear todos sus putts con bandera, con lo que se planteaba la siguiente situación. Puteaba el otro compañero o yo con la bandera fuera, luego le tocaba al noruego con lo que pon la bandera, acto seguido el turno del tercero en discordia saca la bandera, acababa el noruego su Putt de vuelta vuelve a ponerla, puteaba yo mi segundo Putt sácala de nuevo y vuelve a ponerla para dejar el hoyo. Simplemente un despropósito, eso en casi cada Green.

Gracias a Dios ya han salido otros jugadores como Eduardo Molinari con sus propios estudios declarando que tales ventajas de putear con bandera son imperceptibles si no inexistentes. Personalmente creo que esto va a ser solo una moda y que como toda moda será pasajera. Volvamos a lo que nos pertoca. La R&A debería en mi opinión plantear esos 40 segundos para dar el golpe como normal no como sugerencia, con sus respectivas penalidades. De esa manera ya sería obligatorio jugar más rápido y asunto solucionado. Mientras eso no suceda, sería tarea de las federaciones poner más recursos. En competiciones oficiales debería obligarse a los jugadores a través de los árbitros de la prueba a jugar en el tiempo estipulado como recomendado. Yéndonos a un escalón más abajo, sería tarea de los educadores, véase profesores entrenadores y psicólogos, de inculcar una filosofía de juego más adecuada a este respecto, en beneficio de su alumno y del juego en general.

Mientras algunas de estas medidas no se empiecen a aplicar, seguiremos pasando las 5-6 horas de turno en el campo de golf para jugar 18 hoyos, con todo lo que ello conlleva. Problemas para el jugador que le espera el resto de la familia para comer en casa, menos capacidad para los campos de meter jugadores por día, y lo que es peor, menos disfrute, por menos fluidez y más largas esperas, de nuestro juego del alma.